Enero de 2011 – 14 de junio de 2013

Mi Toffe, te echo tanto de menos…

Hoy sólo puedo sentir pena, pena y tristeza que me llena los recuerdos y el corazón, porque ya no estás aquí. Pero eso no es justo; no está bien sentirme así porque tú eras todo lo contrario, tú eras sólo energía pura y alegría, a pesar de que en tu corta vida no fue eso, precisamente, lo que habías conocido.

Tú llegaste a mi vida ¡y la revolucionaste! primero con noches de lloriqueos, cojines mordidos, robos de comida, pipis y cacas en cada rincón; pero en muy poco tiempo, en cuanto ese rabo largo tuyo pasó de estar pegadito a la barriga a colocarse donde debía estar, todo se transformó. Todo se convirtió en alegría y complicidad, en miradas que me hacían darte mimos a todas horas, en carreras con pelotas, siestas al sol, baños en el mar (a los galgos no les gusta mucho el agua, me dijeron, y tú metías hasta la cabeza!).

Todos dirán lo mismo de sus perros, pero tú eras una perra muy especial. A pesar de lo mal que te trataron, perdonaste a las personas y nos diste otra oportunidad; lo dejaste todo atrás, y te convertiste en la alegría de vivir hecha perra! Y fuiste feliz. Desde que nos encontramos las dos hemos sido felices juntas, así que a pesar de lo muchísimo que te echo de menos, siempre te querré, siempre estarás conmigo y siempre te recordaré saltando, corriendo, disfrutando…

Te recordaré alegre, como siempre te mereciste, siendo una GALGA FELIZ.

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