Por fin llegó el día que estábamos esperando, el día en que íbamos a buscar a nuestra primera adopción con Galgos 112.

Sasha, que así se llama ella, tenía miedo a los hombres y eso para Robert, mi pareja, era algo extraño, diferente… Nunca antes había tenido un perro con ese problema. Poco a poco, mediante la comida, el juego, los paseos, etc. ves como Sasha se acerca a Robert y va superando ese miedo, y eso te reconforta. Ves cómo, poco a poco, estás ayudando a un animal a obtener seguridad en sí mismo para poder vivir más feliz y tranquilo. Al mismo tiempo, surgió otro problema:  la ANSIEDAD POR SEPARACIÓN. Aquí descubrimos una nueva faceta de Sasha: era una galga ebanista. Nos remodeló las puertas del comedor y de la entrada a casa. Cuándo ves que dejándola sola en casa se pasa todo el rato llorando, ladrando o remodelando puertas, se te rompe el corazón. No entiendes por qué le pasa algo así, si ya no está en un mal lugar, tiene su sofá, chuches y una buena vida. Nunca se nos pasó por la cabeza “devolverla” cómo si fuera un artículo defectuoso de una tienda. Pedimos consejo a compañeros de la asociación, amigos con perro que pudieran tener problemas similares, y después de probar diferentes técnicas (forrar la puerta con papel aluminio, poner una placa de plástico detrás de la puerta para que no rascara la madera…) acudimos a un etólogo para que nos ayudara.

Justo antes de acudir al especialista, pasó una de esas cosas que si no te han pasado no puedes entender. Fue un amor a primera vista. Una noche ojeando Facebook, allí estaba… 1 mes y medio, una historia de miedo, color canela y una cara llena de vida, Huesitos, o cómo todos lo llamamos “Huesi”. Aún recuerdo cómo si fuera ayer el día que lo fuimos a buscar a Llagostera. Era un galguito muy pequeño, la cola muy larga y la cara de alegría de un niño mezclada con ideas de demonio (esto lo supimos después). Teníamos la oportunidad de darle una vida dónde pudiera crecer sin traumas psicológicos y eso es una sensación muy satisfactoria.

Sasha aceptó a regañadientes compartir su casa, su sofá y su tiempo con él, pero él fue la solución a los problemas de ansiedad de ella. Cómo nos habían dicho en alguna ocasión, el problema se podría solucionar con un compañero, y así lo hicimos. Ahora son inseparables, aunque ella sea más independiente siempre lo busca para estar tranquila, y él, perro feliz donde los haya, siempre tiene un juego para ofrecer. Aunque no todo fueron alegrías. Cómo buen cachorro que era, también tenía tiempo de aburrirse y buscar que hacer por casa para matar el tiempo… Por ejemplo, romper un trozo de las cortinas, sacarle las teclas a un ordenador portátil o romper papeles, incluidas las pautas de comportamiento que nos hizo el etólogo.

Ahora sabemos que todo lo tranquilos que son los galgos de mayores, lo son porque de cachorros queman toda su energía. Así hemos ido pasando los años, exactamente tres, con sus respectivas vacaciones, buscando sitios donde poder ir con ellos, planificando rutas etc.

Después de éste tiempo, de manera casual y sobre todo por una cuestión perruna por parte de Huesi, llega a la familia la tercera adoptada, Feni.

Feni es un mundo totalmente diferente del resto, galguita con un miedo atroz, que gracias a su casa de acogida pudo ir mejorando, pero que aún conserva con desconocidos. El pasado de Feni es de esas historias que te hacen remover lo más profundo de tu alma. Salir a pasear con ella es ver cómo el miedo se apodera de ella y no la deja disfrutar. Cualquier ruido, persona o bicicleta, le provoca tal estrés que lo único que quiere es desaparecer del lugar. Paseando con ella te das cuenta de ruidos cotidianos que antes no percibías, como pueden ser unas llaves abriendo una puerta o una luz encendiéndose en un piso. Pero por suerte Feni va descubriendo que el mundo no es tan malo y que puede vivir sin temor a verse en peligro. Poco a poco, hemos descubierto que dentro de casa existe otra Feni, a la que le encanta jugar con nosotros y con sus hermanos, le encanta dormir y colarse en nuestra cama. Y por encima de todo, el objetivo indispensable de su existencia, la pasión por la comida.

Ver crecer a los tres, cada uno con sus problemas, y que los vayan superando hace que nosotros crezcamos con ellos, cómo personas. Aunque durante éste tiempo han habido situaciones complicadas, volveríamos a pasar por cada una de ellas para llegar hasta el punto en el que nos encontramos ahora, que es disfrutar cada segundo de ellos.

Marta, Robert, Sasha, Huesi y Feni.

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