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El 26 de enero de 2011 Otto llegaba de las calles de Córdoba para no volver jamás. Nunca se me olvidará la imagen de Otto en el transportín en la oficina de MRW hecho una rosquita con una mirada muy triste… Los primeros días era un galgo tímido con la mirada perdida. Era literalmente autista. Juraría que tardó un mes en relacionar que se llamaba Otto. No le gustaba salir a la calle, siempre quería volver a casa y no se fiaba de nadie. Pero con paciencia y cariño todo aquello quedó atrás.

Pasados 9 meses, cuando Otto ya se había adaptado a nosotros y nosotros a él, sentimos la necesidad de ayudar a otros. Y así fue como empezamos a hacer acogidas. Amy, Amélie, Lolo, Moreno, Atenea, Arnoldo, Aroa, Leo, Lola y Paul; gracias por enseñarme tanto por tan poco. Amy, gracias por enseñarme que las hembras necesitáis mucho césped. A Amélie, por querer mucho a Otto. A Lolo, por enseñarle a Otto lo que era hacer trastadas y a no tener miedo. A Moreno, por enseñarme que la Leishmania no era tan grave como suena. A Atenea, por ser tan cariñosa y mandona. A Arnoldo por ser tan especial y único. A Aroa por ser enseñarme que no pasa nada por tener un perro con sarna en casa, por ser tan buena y agradecida. A Leo por ser tan buenazo. A Lola por enseñarme a sus 10 años lo geniales que son los seniors. A Paul por ser tan noble.

Adoptar a Otto ha sido una de las mejores cosas que he hecho en la vida, sin duda alguna de lo único que me arrepiento es de no haberlo hecho antes. Se ha ganado a todos los miembros de la familia y está hecho todo un personaje! Muy contenta de pertenecer a esta gran familia que es Galgos112.

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