El pasado 1 de agosto, nos dejó Lucas (antes César) un galguito despeluchado que había encontrado una familia que lo amaba.
Casi dos años fue su tiempo máximo de felicidad. Pero un sarcoma en la columna le paralizaba las patas traseras de un día para el otro y el pronóstico se complicaba severamente por minutos.
Qué injusto es que se tengan que ir así cuando por fin encuentran un hogar…

La familia de Lucas le dedica estas palabras por el tiempo vivido y compartido con él: ❤🐾

«Aún no hace 2 años que entraste en nuestras vidas como un golpe de aire fresco.
No es el más guapo, -dijimos al verle-, pero su mirada nos conmovió, ese pelucas tenía algo especial para nosotros…

Cuando llegó el primer día temblaba como una hoja, no queria su cama, no comía, pero nos enamoró desde ese primer momento. Poco a poco volvió a confiar en los humanos, en aquellos que tanto daño le hicieron, y supo enseguida que no todos somos iguales.
Todavía recuerdo el día que me dejó tumbarme en su cama, ya comía de nuestra mano, corría feliz por el camping, me seguía por todos lados, fue uno más, sólo desprendía bondad, cariño, ni un ladrido, ni un lloro, nunca rompiste nada, te poníamos la comida y venías a agradecerlo. No he visto perro más agradecido, cariñoso y bondadoso que tú.

Pero la enfermedad nos ha dejado disfrutar poco de ti cuando empezabas por fin a ser un poco más feliz.
Espero que hayas sido feliz a nuestro lado, nosotros nunca te olvidaremos Luqui y solo espero que a nosotros los humanos se nos pegue un poco de vuestra bondad.

Que seas feliz allí donde estés mi Luqui bonito, espero volver a verte algun día…🌈

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