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En enero del 2013 llegaba a nuestras vidas la maravillosa Luba (más conocida como Lubi o Lubita).

En un primer momento vino en acogida pero en muy poco tiempo (menos de una semana) nos conquistó y no pudimos resistirnos a adoptarla

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Luba fue rescatada en la provincia de Sevilla, abandonada en una gasolinera por algún galguero (esos grandes amantes de los galgos!) que la usó hasta que ya no le sirvió. Estaba deshidratada y desnutrida, llena de heridas y aterrorizada. Estuvo un mes en acogida con los chicos que la rescataron hasta que viajó a Coruña. Desde el primer momento nos dimos cuenta que Luba era la pieza que le faltaba a nuestro puzzle, una perra con muchos miedos pero con muchísimas ganas de ser feliz y querida. Se adaptó a las mil maravillas a una casa en la que ya vivíamos dos humanos, un perro y dos gatos, ¡nos hizo muy difícil eso de ser sólo casa de acogida! Jaja

A día de hoy, un año y pico después, Luba es una perra feliz, súper juguetona, inseparable de Zeus (su compi perruno) y amante de echarse grandes siestas en el sofá usando como almohada a Cosmi y Zara (sus compis gatunos).

Por mucho que lo intentamos, nos cuesta muchísimo encontrar las palabras adecuadas para definir a Luba, hay que conocerla porque es súper especial. Luba, la perrita de mirada profunda, ojos que hablan y sonrisa traviesa…

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