1 de enero de 2009

Isona era una galga elegante y sensible, necesitó tiempo para tener confianza y por eso fue una fiesta en casa cuando movió su rabito de alegría por primera vez, cuando buscó nuestra mano para una caricia, cuando robó un peluche de su hermana humana para jugar y cuando escuchamos un ladrido nerviosito de tanta alegría contenida para reclamar atención. Para entonces ya se había acostumbrado a los abrazos, besos y apretones de toda la familia.

Isona era grande y el hueco que nos ha dejado es proporcional a su tamaño y al de su corazón. Sabemos que donde estás serás feliz, te acostumbrarás y nosotros nos tendremos que acostumbrar a vivir sin ti.

Moltes besaetes Isona. Tu familia.

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