PPAL

Mi abuelo sentía admiración por los relojes antiguos, siempre me dijo que teníamos en común la mecánica que nos hacía disfrutar de la vida. El engranaje es complejo, pero consiste en que todas las piezas encajen en excelente armonía. Al nuestro llegó Guinness, una pieza magullada, a la cual arropamos y pasó a formar parte de nuestro engranaje. Su tic tac compone parte del impulso con el cual nuestro día a día es diferente. Ella no entiende de fechas ni de horas pero siempre, de forma puntual, nos espera con su amplio repertorio de felicidad correspondido. La sonrisa del galgo, que Guinness nos brinda diariamente, da cuerda a nuestro artilugio. Ella es imprescindible para nosotros. La fuerza de su mecanismo bondadoso, afable y tierno, nos ha permitido conocer y disfrutar de muchas otras piezas de este gran engranaje llamado Galgos 112.

Guinness’ family
Sofía y Óscar

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