Despedirnos ha sido de lo más duro que me ha tocado vivir. Eras especial, desde el primer día que llegaste. El afgano menos afgano del mundo.
El primer día que compartimos actividad en las escuelas dentro de las actividades que realizamos con Galgos 112 me di cuenta que serias un gran embajador.
Que fueras un amor no te privó del abandono y que malvivieras en la calle, eso forjó en ti un carácter y una personalidad muy particular.
Tu marcha aún no nos la creemos, tenemos la sensación que de un momento a otro te oiremos toser tumbado en la terraza contemplando la luna o sintiendo la brisa en tu cara. Te podías pasar horas oliendo nubes.
Has sido un gran compañero, un buen amigo, pero sobre todo mi gran amor perruno.
Ahora nadie entrará en el baño a llevarse el rollo de papel y desperdigarlo por toda la casa.
Nos dejas tristes, rotos y desolados. Todos te extrañamos mucho, ni imaginas cuanto.
Ahora has vuelto a casa en otra forma, te volvemos a tener entre nosotros, podemos rendirte homenaje todos los días con flores y velas. Te las mereces todas por tanto que nos diste a cambio de nada.
Si hay un cielo de los perros lleno de nubes, ahí seguro que estas tu sentado en la más grande y viéndonos desde arriba.

Hasta siempre Gobo, gracias por todo lo que nos diste y nos enseñaste.
T´estimem molt.

Andreu, Migue, Victor, Noah, Cloe, Takas, Camila, Dita, Garantxa, Lua i Candela.

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