1995 – 25 de Abril de 2013

No fue una galga ni una podenca, pero Chica merece con creces tener su sitio entre los galgos y podencos que nos han ido dejando.

Adoptada a los 12 años, la pequeña Chica ha pasado sus últimos seis años siendo un rayo de luz para los muchos galgos y podencos que han pasado por su casa en acogida. Un rayo de luz e incluso una almohada, porque esta abuelita, que siempre mantuvo el corazón de una chavalita, acompañó a muchos galgos y podencos a recorrer el camino de la seguridad, ayudándoles a perder los miedos y a recuperarse de sus lesiones físicas y emocionales para poder empezar sus nuevas vidas como animales de compañía.

Ahora nos toca despedirla. Sabemos que se fue rodeada de seres queridos, tranquila y contenta y eso nos hace felices, porque Chica no merecía menos.

Desde Galgos 112 mandamos nuestro más sincero abrazo a nuestra compañera Esther, quien desde el primer momento supo ver en Chica, una auténtica sénior, el magnífico ser que era y le ofreció su hogar. Muchísimas gracias Esther.

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